CRISIS DEL SECTOR

Bares Notables, los más afectados por la pandemia

El cierre de los locales gastronómicos, debido a la pandemia, tiene un mayor impacto en los Bares Notables de la Ciudad.

Son un emblema de Buenos Aires y uno de los principales atractivos turísticos de la Ciudad; de todos modos hoy los Bares Notables conforman además uno de los segmentos de la gastronomía más afectados por la pandemia. Con las persianas bajas y algunos sin facturar desde hace cinco meses, afrontan el desafío de subsistir con un alto nivel de costos.

“Los Bares Notables en la Ciudad eran 86 y hoy podemos decir que quedan 60. Algunos ya sabemos que no abrirán más, y otros no lo sabemos. A ese modelo de negocio lo complica mucho más la pandemia, porque son más tradicionales y la costumbre de sus clientes es sentarse a tomar el café en el salón con alguna masita. Un consumo que hoy es imposible. Además, la mayoría cuentan con salones muy grandes, lo que implica costos enormes, tanto de mantenimiento como de personal. De modo que, en muchos casos, les conviene más tener cerrado el local que abrir. Para levantar la persiana hay que vender un volumen que permita sostener los costos”, describió Francisco Miranda, secretario de la Cámara de Bares y Cafés de la Ahrcc, al hablar de la situación de los Bares Notables.

Tres notables en crisis

A modo de ejemplo, La Biela, el Café Tortoni y Las Violetas son tres bares clásicos que resisten a la crisis económica que desató la pandemia.

El emblemático café de Recoleta, La Biela, realiza hoy un servicio de delivery, que representa el 8% de la facturación pre Coronavirus. Da trabajo a 10 personas de las 54 que empleaba, recibe la ayuda del ATP y alguna exención de impuestos por parte del Estado y se mantiene con aportes de los socios. La ventaja que tiene es que los dueños del negocio son además los propietarios del local.

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Por su parte, el Café Tortoni también intenta sobrevivir. Sin los turistas ni los oficinistas del Microcentro, que representaban su principal demanda, apostó al delivery pero no funcionó. Abierto desde 1858, de los 40 empleados que trabajan habitualmente, sólo cuatro están operativos; el resto vive del ATP. Al igual que La Biela, los dueños del negocio son propietarios del inmueble.

Finalmente, Las Violetas, ubicado en el ajetreado barrio de Almagro, alcanza una facturación con el servicio del delivery del 15% al 20% de los promedios previos a la pandemia. Ingreso que le abonar los sueldos. Hoy solo 30 de las 75 personas que trabajan están en funciones para atender el servicio de cocina, pastelería, cafetería y envíos a domicilio. La contracara es que tuvo que renegociar el precio del alquiler del local porque les resultaba imposible solventarlo.

Proyecto de ley para los notables

Cabe recordar que a fines de junio, el diputado Leandro Santoro presentó un proyecto de asistencia integral para los Bares Notables de la Ciudad, con el objetivo de preservar su valor histórico y cultural.

Con esta medida se busca eximir del pago de ABL e Ingresos Brutos, subsidiar el 100% de los servicios, subsidiar parte de la remuneración de la planta de personal de manera complementaria a los ATP del Gobierno Nacional y lanzar una línea de crédito del Banco Ciudad con tasa al 0%.

La duración de este proyecto, de ser aprobado, será hasta diciembre de 2020. De todos modos, hasta la fecha la iniciativa avanzó en distintas comisiones del Congreso pero no llegó a tener tratamiento final en el recinto.

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La unión de los notables

Otros siete bares, entre los que se encuentran algunos notables, formaron un grupo societario para sobrevivir a la pandemia. Se trata de El Federal, La Poesía, Bar de Cao, Celta Bar, Café Cortázar y el Bar y Roticería Miramar. Desde este último se despachan platos con servicio de delivery y take away para sostener a 120 familias.

Milagros Carro, gerenta de Miramar, relató: “Para abaratar costos, unimos cocinas con los otros bares del grupo. Cuando reabrió nuestro local (luego de dos meses de iniciada la pandemia) se rearmó todo el equipo. Llegaron mozos de otros bares y también cocineros, para aportar las especialidades típicas de cada menú, como pulpo, rana o caracoles”. A lo que agregó: “Estamos muy complicados, no estamos pagando luz ni agua, y lo que sacamos es solo para pagar a los empleados”.

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