MARCELO CRISTALE

El coronavirus y el cambio de actitud en el turismo

Las actitudes son disposiciones previas al comportamiento; sirven como predictores de la conducta, tanto las negativas como las positivas.

“La actitud es una predisposición para responder a alguna clase de estímulos con cierta clase de respuestas, que pueden ser tanto afectivas como cognitivas o conductuales.”
JESÚS EMILIO SAN MARTÍN GARCÍA

Las actitudes son disposiciones previas al comportamiento; sirven como predictores de la conducta, tanto las negativas como las positivas.

La actitud es una predisposición para actuar–dirigida hacia un objeto, persona o situación– que incluye dimensiones cognitivas (creencias acerca del objeto), afectivas (sentimientos asociados de agrado o desagrado) y conductuales (intenciones de actuar). Todo esto se encuentra organizado de forma estructurada con elementos relacionados entre sí, de forma tal que el cambio de uno de ellos influye en los demás.

Para comprender mejor podemos mencionar una serie de características sobre las actitudes:

  • Son experiencias subjetivas.
  • Son experiencias en términos evaluativos. La actitud hacia un objeto determinado es positiva o negativa dependiendo del signo con el que se ha experimentado dicho objeto.
  • Pueden ser expresadas a través del lenguaje.
  • Las expresiones de la actitud son en principio inteligibles; cuando alguien expresa su actitud podemos entenderlo.
  • La actitud en sí es un acto social. Son percibidas y comprendidas por los otros.
  • Individuos diferentes pueden estar de acuerdo o no en sus actitudes.
  • Las diferentes actitudes hacia un objeto determinado presuponen una concepción distinta de cada individuo sobre lo que es falso, o no, en ese objeto de actitud.
  • Las actitudes son predecibles y están relacionadas con el comportamiento social.

Las actitudes pueden ser medidas a través de diferentes procedimientos; entre ellos, las escalas de actitud que miden las reacciones verbales (evaluativas) a las representaciones simbólicas del objeto de actitud, de cuya opinión tratan de proporcionar una medida bastante exacta (por ejemplo, la actitud u opinión que tienen los residentes de un destino por los turistas de diferentes nacionalidades).

En la actualidad aún no se han medido las actitudes de los turistas con respecto a la idea de volver a viajar, de qué manera lo harían y qué destinos elegirían en la medida que se flexibilicen las restricciones provocadas por el aislamiento social instaurado para contener la pandemia del Covid-19.

A partir de los datos que se reflejan en las opiniones de académicos, empresarios, funcionarios, políticos, residentes y turistas acerca del turismo pospandemia, habrá que indagar específicamente acerca de las actitudes, tanto de los turistas como de los residentes de los destinos turísticos y de todos los actores que conforman el sistema turístico, para comprender realmente como se estarán configurando las actitudes hacia los viajes y el turismo, teniendo en cuenta los potenciales riesgos de propagación y contagio.

Si bien muchas variables afectan el cambio de las actitudes, se pueden describir en función de tres factores generales:

  • Confianza en el emisor.
  • El mensaje en sí.
  • La situación.

Cuanto mayor sea el prestigio del emisor que transmite la idea de cambio, mayor será el cambio de actitudes.

Cuanto mayor sea el prestigio del emisor que transmite la idea de cambio, mayor será el cambio de actitudes.

Simpatizar con el emisor produce un cambio de actitud porque la gente trata de identificarse con un emisor agradable, y tiende a adoptar las actitudes y conductas de la persona con la que simpatizan. La empatía es una condición indispensable para poder lograr el cambio de actitudes.

Más de una vez, si bien se confía en el emisor, si su mensaje es convincente y si es apreciado, no será suficiente para cambiar la actitud debido a la fuerza con la que se aferre esa persona a su actitud.

Las actitudes que se hayan expresado públicamente son más difíciles de cambiar porque la persona ha hecho público su compromiso, y cambiarlo sería tanto como reconocer que se ha equivocado.

Las actitudes que se hayan expresado públicamente son más difíciles de cambiar porque la persona ha hecho público su compromiso, y cambiarlo sería tanto como reconocer que se ha equivocado.

La situación influye hasta el punto que resulta afectada la gente en los intentos para cambiar sus actitudes. Mientras escucha o lee un mensaje persuasivo, las personas se distraen con otros pensamientos, sonidos o actividades. La distracción es uno de los factores de situación que puede incrementar la persuasión.

Otro factor que vuelve más susceptible a las personas a los intentos de cambiar sus actitudes es un ambiente agradable.

En general se producirá un cambio positivo en las actitudes cuando la realidad supere las expectativas, mientras que el cambio será negativo cuando el contacto directo con los hechos desconfirme negativamente las expectativas que se tenían previamente.

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